miércoles, 4 de abril de 2012

MANOLO, MUCHAS GRACIAS, DE TODO CORAZÓN.


Manolo Preciado llegó en 2006 a un equipo inmerso en cantidad de problemas económicos, que tenía a una de las mejores aficiones del país desencantada por su reciente trayectoria con el descenso en la 97/98; con su mayor posesión, Mareo, vendida al ayuntamiento en 2001 y que poco después, en 2005, entraría en la dichosa Ley Concursal de acreedores
Se encontró una plantilla con quince o dieciséis bajas e incorporó seis hombres que acababan contrato como Diego Castro o Barral entre otros además de subir a un buen número de canteranos como Canella, Jairo o Luis Morán.
La temporada empezó con altibajos, normal en un equipo con tantas caras nuevas y un entrenador con la tarea de inculcar todas sus ideas a la plantilla pero consiguió alcanzar los puestos de ascenso en el parón invernal para la alegría de la afición. Tras ello, una serie de malos resultados metió al equipo en una mala dinámica, sumado a un poquito de mala suerte provocó los miedos del flirteo con el descenso. Se llegó entonces a aquel recordado partido contra el Numancia en casa que se logró vencer con tan sólo 9 jugadores con el gol de Congo a Juan Pablo en el min 85, ahuyentando así todos los fantasmas de la Segunda B manteniéndose en mitad de tabla al final de temporada. Preciado ya se había ganado un poco del cariño sportinguista
La 07/08, una década después, llegó la ansiada vuelta a la élite del fútbol. Con la misma filosofía de traer jugadores a coste cero se apuntaló satisfactoriamente la defensa con las llegadas de Neru, Iván Hernández, Gerard, Matabuena…  así como la de Kike Mateo que se convertiría en ídolo de la grada con sus actuaciones, su garra y su lucha. La primera vuelta el equipo se mantuvo en las posiciones de ascenso y en invierno se reforzó la delantera con la llegada de Mate Bilic. En el tramo final de temporada se vivió el momento más angustioso de la liga con la derrota en Castellón que situaba a los rojiblancos fuera del ascenso hasta que llegaron las noticias de Vitoria donde dos asturianos revestían la situación de su partido y doblegaban a la Real Sociedad. El Sporting dependía de sí mismo y en casa contra el Eibar para volver a Primera División.
El partido transcurrió por las pautas deseadas por los locales que se impusieron por 2-0 y desató la locura en una ciudad que albergó más de medio millón de personas en las celebraciones con los jugadores recibiendo su baño de multitudes en la Plaza del Ayuntamiento y que acabaron al día siguiente paseando con el tradicional bus de dos plantas por toda la ciudad.
Manolo Preciado ya se había hecho con un hueco en el corazón de todos los aficionados por su carácter, por su simpatía y por sus ganas de superar los castigos del destino. Y con el ascenso recibió una pequeña alegría que tiño su corazón de rojiblanco.
Pese a que los fichajes no fueron tan efectivos como años atrás ya que sólo Diego Camacho, Carmelo y Cuéllar en menos medida consiguieron el agrado de la grada, el equipo y la afición supieron entender que era un privilegio competir en primera y el primer año y, tras el nefasto comienzo, consiguieron salvar la categoría en un agónico partido final contra el descendido Recreativo de Huelva. Preciado volvió a vivir una tarde de lágrimas de alegría y cumplió el objetivo más duro para un entrenador tras un ascenso, conseguir la permanencia con un equipo que en la primera vuelta estuvo mucho tiempo como farolillo rojo y que sumaba goleada tras goleada
En la temporada 2009/10 se cierran muy buenas incorporaciones como Rivera, de las Cuevas o Juan Pablo además de la cesión de Botía. Llega además Alcacer como preparador al equipo (del que el firmante tiene serias dudas sobre su labor en el equipo). El equipo completa una primera vuelta más que notable y hasta los más osados (Preciado mantenía la cabeza fría y sabía cual era su objetivo real) se atrevían a optar por competir por Europa League, ni muchísimo menos, el Sporting pegó un bajón en la segunda fase firmando la salvación a dos partidos del final dejando a la grada tranquila pero algo decepcionada.
El año pasado, de los fichajes, sólo Eguren fue realmente aprovechado por Preciado y se trajo al desconocido Sangoy , con pocas garantías y a Nacho Novo lo que supuso un buen desembolso para las arcas locales, además de la grata incorporación de André Castro en invierno. Un invierno en el que Preciado ya empezó a oír los rumores de su cese, nada había cambiado, los fichajes no resultaban y no se preveía fichar lo necesario para la plantilla. Preciado recurrió a Nacho Cases del filial y retocó el sistema para fortalecer la defensa. Así el equipo cambió de cara y empezó a lograr resultados poco a poco para cerrar una espléndida segunda vuelta y acabar décimo siendo la tercera defensa menos goleada, los críticos tendrían que callarse porque Preciado y los jugadores habían salvado al equipo. El problema era otro, las tres incorporaciones de ataque sumaron 6 goles en Liga; Barral 5 y de las Cuevas 6  siendo Diego Castro el máximo artillero con 9 dianas
Este año los fichajes han sido:
Damián Suárez. Un desconocido de la liga uruguaya del que nunca se había oído hablar y por el que se pagó traspaso para ocupar la baja de Sastre y por su supuesta polivalencia en banda izquierda y suplir también al traspasado Jose Ángel. Ni mucho menos ha cumplido y sinceramente yo no creo que de la talla en la categoría. Pese a ello él no tiene ninguna culpa y estoy seguro que lo intenta hacer lo mejor que puede, o eso debo pensar. Lo que ya no entiendo tanto es como con un mercado tan amplio como el europeo se tiene que ir a buscar un jugador de tan específica posición a una liga tan poco competitiva como la uruguaya. Creo que por lo pagado se puede encontrar algo de las mismas garantías aquí sin ocupar plaza de extranjero y por poco dinero más se reforzaría bien la posición pero yo sólo opino ya que no soy experto.
Ricardo León. Un jugador con dos descensos de categoría seguidos del que recuerdo una buena imagen en algunos partidos de primera división que no ha podido jugar por una desafortunada sucesión de lesiones con la que el juicio del aficionado se resume a pensar en porqué se trae a un jugador que sufre tantos percances físicos.
Oscar Trejo. Avalado con una buena temporada en segunda con el ascenso en el Rayo llegó Trejo, en mi opinión, porque no se pudo cerrar a Armenteros del Sevilla y por la imperiosa necesidad de reforzar el ataque.
Con todo ello se ha empezado una errática temporada siempre en descenso o cerca de él en la que Preciado afrontó su crisis más dura de superar que finalmente acaba con su cese.
Más grave que la no llegada de los refuerzos necesarios para competir mejor, está la permanencia en la plantilla de jugadores que no han dado el nivel esperado o no han conseguido una evolución prometedora por la cual se pueda tener fe en ellos. Esto provoca overbooking en algunas posiciones obstaculizando en algunos casos la salida al primer equipo de promesas del filial y que en otras se esté con las espaldas descubiertas.
La cosa es que Preciado no fichó ni vendió jugadores, se adaptaba a lo que tenía año tras año y fue cumpliendo objetivos notablemente primero en Segunda manteniéndolo primero y subiendo después y segundo en Primera logrando año a año la permanencia siendo el único objetivo real para el equipo por mucho que se quisiera pensar otra cosa. Pero este Sporting tiene una plantilla inferior a la del año pasado por mucho que duela. La defensa nota la baja de Jose Ángel, Iván nota el paso de los años, Lora y Botía no están al nivel del año pasado y Damián no cumple. El medio campo se resiente de las lesiones de Cases (pieza fundamental para recuperar el juego), de que Rivera y Eguren se hacen mayores y André Castro no puede el sólo y menos variándole la posición cada jornada. En el ataque Sangoy no ha cumplido con lo que se esperaba de él, es lo que se ha oído en prensa, pero me parece un caso similar al de Damián Suárez. Es un jugador desconocido por el que el club pagó dinero y me hace pensar que lo invertido se pudo gastar en algo mejor, aunque fuera más dinero el necesario. Lo malo es la poca salida que se le puede conseguir a un jugador de este tipo, delantero con clase pero sin gol.
Bilic también sufre el paso de los años y en mi opinión no tiene el nivel para el equipo  y se le debería dar salida y más aún cuando no cuenta para el míster. Luis Morán se ha estancado y junto a Carmelo y Ayoze, qué también ha jugado muy poco son un fondo de armario que no es usado con asiduidad y que solapa la salida de jugadores como Juan Muñiz. Barral sigue mostrando sus cualidades de garra y entrega pero debería haber un “9” delante de él para aprovechar su poderío físico y usarlo como revulsivo.
Es la historia resumida de un Hombre que pasó por Gijón, afirma que se quedará a vivir aquí y al que se le deben muchos agradecimientos, pero también es la historia de un cese anunciado ya que con el estancamiento de la plantilla y la regresión de la calidad de la misma todos veíamos que se llegaría a la actual situación: en descenso, racha de derrotas, la grada tocada, el equipo lo criticado… y en estos casos se sabe que lo fácil y lo “lógico” es despedir al entrenador.

Héctor Blanco Arango    @Arangohb

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